Cebolla. Hice pizza de cebolla. SDD está feliz porque en su cumpleaños me hizo laburar como una esclava. Maldito ¬¬. Entre otras cosas le hice 4, repito: cuatro bizcochuelos. Además, como si fuera poco, hice pizzas. Así que, señores, estoy exhausta. Así no se puede.
En otro orden de cosas, el gato está cada vez más contestatario y torerito. Ya no se deja besar. No se deja hacer nada. Todo esto tiene su raíz en el hecho de que mimadre se ha ido a Capital Federal y claro, el bicho no puede tolerar su ida.
Pero lo que quiero que sepan es que la vida no se trata de esto. La vida es más bien ganarse premios, y tener mucha plata. Ya hace varios posteos les conté cual era mi táctica para salir de pobre, y si bien el premio que ganamos no erradica mi pobreza del todo, digamos que ayuda a que mi fin de año sea algo más parecido a lo que me merezco, y no esa noche triste y desdichada que solía ser para mí.
Por eso entiendo que estén felices, pero más entiendo que haya algunos babosos envidiosos que no acepten que la calidad, tarde o temprano, tiene su recompensa. Lalalala. La mediocridad, oh.
Mientras escribo esta miniesquela para vosotros, oh lectores, estoy sentada en mi sillón de bruja malvada en una de las heladerías, mis empleados, que me aman, todos ellos, porque reconocen la grandeza de mis enseñanzas (¿), están limpiando el piso, en el mismísimo instante en el que pasan el lampazo, o como se llame, entra una familia de gordos yankies y se sientan al lado mío.
Malditos, seguro no saben que yo entiendo todo, REPITO: TODO, lo que dicen. Y mientras chateo con cierta gente a la que prefiero no nombrar ¬¬, me autoencomiendo la tarea ardua, de hacerles un seguimiento (¿) y escuchar cada cosa que dicen. Pero, desgraciadamente, no dicen nada, sólo se escuchan mmm, yummy, mmms, y casi no puedo escuchar porque los infelices de ésta heladería de cuarta (?) tienen la música muy alta. Podés creer.
Cuestión que me cagan la labor investigativa. Los yankies tienen esa tendencia a cagarme la vida. Ellos se van a hablar en Inglés por otros lugares y seguramente se olvidarán de mí, y yo me quedo sentada en mi sillón de bruja mala y, desde ahí, doy órdenes supremas de pollo a mis empleados.
Por otro lado, quiero que sepan que tuve la reputísima necesidad de viajar en colectivo. En mi viaje, una mujer fea saco su pecho derecho y le dio de tomar a un bebe también feo que traía con ella. [Y sé que tal vez, muchos de ustedes, sensibilizados por el clima de las navidades, se sientan tocados con estas declaraciones, pero sépanlo, hay bebés feos también. De hecho son los mismos que, de grandes, serán hombre y mujeres feas. Así que basta de hipocresía y si el bebé es feo, digámoslo]. La escena de la madre e hijos feos, me dio un poco de nauseas, sobretodo porque compartió su teta con el resto de la gente que viajaba pacíficamente en el colectivo.
Así que, cuando me vean arremeter contra todo lo que se me cruce con una ametralladora, recuerden éste momento, porque una vez más, la vida me demuestra que está en mi contra. Malditas madres que viajan en colectivo y aprovechan para amamantar a sus hijos. NO QUEREMOS VER SUS TETAS, repito: NO QUEREMOS VER SUS TETAS.
He dicho.-
En otro orden de cosas, el gato está cada vez más contestatario y torerito. Ya no se deja besar. No se deja hacer nada. Todo esto tiene su raíz en el hecho de que mimadre se ha ido a Capital Federal y claro, el bicho no puede tolerar su ida.
Pero lo que quiero que sepan es que la vida no se trata de esto. La vida es más bien ganarse premios, y tener mucha plata. Ya hace varios posteos les conté cual era mi táctica para salir de pobre, y si bien el premio que ganamos no erradica mi pobreza del todo, digamos que ayuda a que mi fin de año sea algo más parecido a lo que me merezco, y no esa noche triste y desdichada que solía ser para mí.
Por eso entiendo que estén felices, pero más entiendo que haya algunos babosos envidiosos que no acepten que la calidad, tarde o temprano, tiene su recompensa. Lalalala. La mediocridad, oh.
Mientras escribo esta miniesquela para vosotros, oh lectores, estoy sentada en mi sillón de bruja malvada en una de las heladerías, mis empleados, que me aman, todos ellos, porque reconocen la grandeza de mis enseñanzas (¿), están limpiando el piso, en el mismísimo instante en el que pasan el lampazo, o como se llame, entra una familia de gordos yankies y se sientan al lado mío.
Malditos, seguro no saben que yo entiendo todo, REPITO: TODO, lo que dicen. Y mientras chateo con cierta gente a la que prefiero no nombrar ¬¬, me autoencomiendo la tarea ardua, de hacerles un seguimiento (¿) y escuchar cada cosa que dicen. Pero, desgraciadamente, no dicen nada, sólo se escuchan mmm, yummy, mmms, y casi no puedo escuchar porque los infelices de ésta heladería de cuarta (?) tienen la música muy alta. Podés creer.
Cuestión que me cagan la labor investigativa. Los yankies tienen esa tendencia a cagarme la vida. Ellos se van a hablar en Inglés por otros lugares y seguramente se olvidarán de mí, y yo me quedo sentada en mi sillón de bruja mala y, desde ahí, doy órdenes supremas de pollo a mis empleados.
Por otro lado, quiero que sepan que tuve la reputísima necesidad de viajar en colectivo. En mi viaje, una mujer fea saco su pecho derecho y le dio de tomar a un bebe también feo que traía con ella. [Y sé que tal vez, muchos de ustedes, sensibilizados por el clima de las navidades, se sientan tocados con estas declaraciones, pero sépanlo, hay bebés feos también. De hecho son los mismos que, de grandes, serán hombre y mujeres feas. Así que basta de hipocresía y si el bebé es feo, digámoslo]. La escena de la madre e hijos feos, me dio un poco de nauseas, sobretodo porque compartió su teta con el resto de la gente que viajaba pacíficamente en el colectivo.
Así que, cuando me vean arremeter contra todo lo que se me cruce con una ametralladora, recuerden éste momento, porque una vez más, la vida me demuestra que está en mi contra. Malditas madres que viajan en colectivo y aprovechan para amamantar a sus hijos. NO QUEREMOS VER SUS TETAS, repito: NO QUEREMOS VER SUS TETAS.
He dicho.-









